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La CantonadaEl grupo La Cantonada (1960-1975), en castellano “la esquina”, estuvo formado por el propio Jordi Vilanova, el ceramista Jordi Aguadé, el orfebre y joyero Aureli Bisbe, el arquitecto Jordi Bonet y el pintor Joan Vila-Grau. Le debe su nombre al hecho de que la emblemática tienda-estudio de Vilanova, situada en la calle Freixa esquina con la calle Ganduxer, se convirtió en la sede central del grupo donde todos los miembros conversaban, debatían y se organizaban para llevar a cabo diferentes actividades. Vilanova ejerció de aglutinador, de motor del grupo, coordinándose el y buscando siempre proyectos comunes e individuales en los que pudieran participar todos los miembros. La obra del grupo disfrutó de una importante difusión en tener la oportunidad de exhibir muestras de Paris, Nueva York, Múnich, Inglaterra y Países Nórdicos. Pero fue en el espacio de la calle Freixa-Ganduxer donde el grupo montó su primera exposición en común en 1961, publicando de esta manera su primer catálogo.

El ideario de La Cantonada se basaba en una actitud verdaderamente humanística. Sus inicios coincidieron con el inicio del desarrollo del diseño industrial en Catalunya. Pero éste se basaba en unas premisas diferentes a las de La Cantonada al provocar el deslumbramiento por el producto altamente estandarizado y producido en gran número. Contrariamente, La Cantonada optó por la creación de objetos de pequeñas series -más adaptados a necesidades específicas, con más personalidad y menos tecnológicos-.

Paralelamente al diseño moderno más oficial, el grupo La Cantonada propuso una modernidad más austera y cauta que planteaba una simbiosis entre técnica y calidad artística en optar por unir dos vías: la nueva industria con la vía tradicional de la creación artesana. Todo ello circunscrito a la tradición mediterránea de su país.
Con el tiempo y con exiguas publicaciones se le ha ido reconociendo en La Cantonada y a Jordi Vilanova su aportación al mundo de los objetos.

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